Reflexión del dia

Sueños

Sueños
ABRO MI MENTE Y MI CORAZÓN A NUEVAS PERSPECTIVAS.

Los sueños proceden de la parte más íntima de mi ser. Ellos me ofrecen mensajes de inspiración y ánimo, e influencian mi futuro. Fomento mis sueños al aceptar posibilidades infinitas. La sabiduría de Dios me guía a explorar el mundo en mí y a mi alrededor. Mis esperanzas y expectativas se elevan al abrir mi corazón y mi mente a nuevas perspectivas.

Bien sea que mis sueños vengan como mensajes sutiles o conscientemente según visualizo mi potencial, ellos reflejan mi unidad con Dios. A medida de que cada sueño se convierte en realidad, doy gracias y miro hacia adelante a las nuevas aventuras, a los nuevos sueños y a las nuevas posibilidades.

Derramaré mi espíritu sobre la humanidad entera … los ancianos tendrán sueños, y los jóvenes recibirán visiones.—Joel 2:28

Nutriendo el Alma

el verdadero

¿El verdadero amor perdona? No señores, el verdadero amor no traiciona

Nutriendo el Alma

salto

La vida es difícil solo para aquellos que no se arriesgan a hacer posible lo imposible

Nutriendo el Alma

salto

La vida es difícil solo para aquellos que no se arriesgan a hacer posible lo imposible

Nutriendo el Alma

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En la vida, no siempre podemos tener lo que queremos. Aprende a apreciar y hacer lo mejor de lo que tienes

 

Nutriendo el Alma

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Tus sueños serán una realidad cuando realmente creas en ellos, en ti mismo, y realmente trates de hacer que sucedan

 

Prosperidad

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LA ABUNDANCIA INFINITA ES MÍA  EN TODO SENTIDO.

Es natural dar de sí mismo, y recuerdo las palabras de Jesús: “dad y se os dará”. Elijo participar plenamente en la circulación y bendición del bien abundante de Dios: dando generosamente y recibiendo con agradecimiento.

La prosperidad es una experiencia dada por Dios. Soy próspero al sentir felicidad, salud y paz. Por medio de relaciones personales significativas, comunión con Dios y una vida llevada con propósito, soy prosperado en todo sentido. No necesito un gran número de bienes materiales para sentirme a gusto. Cuando mantengo una actitud de gratitud por todo lo que tengo, mis necesidades son satisfechas y mi bien viene a mí con facilidad y gracia. Veo el bien de Dios dondequiera que miro, ¡y soy próspero!

Dad y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando.—Lucas 6:38

Unidad

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SOMOS UNO.

Algunos nacemos en una comunidad, pero podemos vivir en otras. Bien sea que nuestra comunidad comparta la misma cultura, geografía o espiritualidad, al compartir un propósito común, surge la unidad. Más allá de nuestras comunidades locales, reconocemos que todo el mundo es parte de la comunidad global.

En nuestra madre Tierra, somos uno. Al unirnos fomentamos un bien común. En vez de preguntar: “¿Qué beneficio voy a recibir de esto?”; preguntamos: “¿Qué es de mayor beneficio para el mundo?” Al aceptar nuestras semejanzas y diferencias, dejamos ir pensamientos de escasez y competencia. En unidad, prestamos apoyo a la comunidad mundial. Nos amamos, respetamos y apoyamos.

Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno.—Juan 17:22

Curación

Curación
PIENSO, SIENTO Y FOMENTO SALUD Y BIENESTAR.

Mis pensamientos son poderosos. Esto es especialmente evidente con respecto a mi salud. Cuando mantengo pensamientos de fortaleza y vitalidad, estoy receptivo a la energía sanadora de Dios. Cuando mantengo pensamientos de gozo y paz, estoy receptivo al espíritu de Dios que me alivia.

Del mismo modo como puedo arreglar mi computadora cuando no funciona bien, puedo cambiar mis pensamientos y hábitos cuando no son beneficiosos. Cambio mis pensamientos de la preocupación y el temor a la esperanza y la curación. Cambio mi estilo de vida de inactivo a vibrante, y reemplazo elecciones no saludables con un nuevo plan de salud y bienestar que me bendice en mente, cuerpo y espíritu.

Sáname, Jehová, y quedaré sano.—Jeremías 17:14

Ir a mi interior

Ir a mi interior
CUALQUIER MOMENTO ES BUENO PARA  DIRIGIRME A MI INTERIOR.

Jesús no limitó la oración a un tiempo o lugar específicos, ni yo tampoco. Puedo orar en cualquier momento. Así como el sol sale cada día, yo me dirijo diariamente a mi interior para alinearme con el Espíritu. Establezco la intención de mi día de acuerdo a lo que aprecio —paz y armonía, gratitud y gozo, compasión y bondad. Puede que momentos más tarde me aparte de mi rutina para ir de nuevo a mi interior por guía.

Unos momentos de comunión divina centran mi atención. Al ponerse el sol y prepararme para dormir, me dirijo a mi interior una vez más para disfrutar de la paz y la quietud, y reflexionar acerca de mi día con gratitud. Dios está conmigo siempre, y cualquier momento es bueno para orar.

En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios.—Lucas 6:12

Como un niño

Como un niño
CON LA FE DE UN NIÑO, ABRO MI MENTE  Y CORAZÓN AL REINO DE DIOS.

Para un niño que vive en un clima frío, la primera nevada es un regalo lleno de maravilla. Las luces navideñas, resplandeciendo contra un fondo nevado, crean una escena digna de un cuento de hadas. Mas bien sea que los niños vivan en una región fría o en los trópicos, están receptivos al gozo de la estación, libres de preocupación y llenos de expectativas de bien. Cuando hago a un lado mis preocupaciones, estoy receptivo a la maravilla del reino de Dios.

Mi fe anticipa sólo bien y lo descubro fácilmente. Inclusive cuando mis días rebosen de responsabilidades, recuerdo tomar un momento para sentir gratitud. Soy una creación de Dios, y con la fe de un niño, me deleito en la maravilla de Su reino.

Dejad a los niños venir a mí … porque de los tales es el reino de Dios.—Lucas 18:16

Dejar ir

Dejo ir y permito que Dios obre en mí
EL BIEN INFINITO FLUYE LIBREMENTE  EN MI VIDA.

Las bendiciones pueden fluir por un canal abierto, mas un canal obstruído las restringe. Cuando me aferro al temor, la ansiedad, la ira o a un resultado específico, restrinjo el fluir divino en mi vida. Para dejar ir y dejar a Dios actuar, primero debo evaluar en qué estoy aferrado en mente y corazón. Una vez que lo reconozco, lo libero suavemente por medio de la oración.

Cuando estoy listo para dejar ir, lo que ya no necesito desaparece fácilmente. Dejo ir la creencia de que algo falta en mi vida y acepto mi bien. Dejo ir pensamientos de límites o restricciones y permito que el poder de Dios expanda mi abundancia, sane mis heridas y manifieste un resultado todavía más perfecto del que podía haber imaginado.

Sobre toda cosa que guardes, guarda tu corazón, porque de él mana la vida.—Proverbio 4:23

Tradiciones

Tradiciones
 
SIENTO AGRADECIMIENTO POR LAS  TRADICIONES QUE ATESORO.

Una manera de vincularnos unos con otros es mediante nuestras tradiciones. Esto es especialmente cierto durante la temporada festiva. Yo recuerdo celebrar las tradiciones que tienen significado para mí. Bien sea el obsequiar regalos, disfrutar de la cena navideña con familiares y amigos, asistir a los servicios en la iglesia u ofrecerme como voluntario para ayudar a otros en necesidad.

Las tradiciones que atesoro me brindan alegría. También adopto tradiciones nuevas, manteniéndome receptivo a nuevas personas y experiencias. Siento agradecimiento por las actividades que tienen un propósito y que me unen a otros de manera significativa. Cada interacción es una bendición que nos acerca más.

Todos los que habían creído estaban juntos y tenían en común todas las cosas.—Hechos 2:44

Perdonar

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ELIJO EL PERDÓN, Y SOY LIBRE.

El perdón es una elección. No es algo que me sucede, sino algo que sucede por medio de mí. Al elegir perdonar, permito que el amor y la comprensión infundan mi corazón y mi mente. Cualquier confusión, crítica o resentimiento se disuelve y siento una paz que me transforma —en cuerpo, mente y alma.

El perdón es un regalo que me doy —un regalo poderoso de libertad. Gracias a él, recobro el control sobre mis pensamientos, sentimientos y reacciones. El perdón proporciona experiencias satisfactorias, felicidad verdadera, salud radiante y relaciones personales joviales. Puedo elegir perdonar, sin importar lo que haya sucedido. Soy libre para sentir paz en lugar de ansiedad, amor en vez de enojo. La elección es mía, y elijo perdonar.

Perdonad y seréis perdonados.—Lucas 6:37
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