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Tarjetas de crédito: ¿pueden ser un aliado financiero?

Actualmente, en República Dominicana existen 12.6 millones de tarjetas vigentes y activas, de las cuales el 28.7% son tarjetas de crédito, una producto financiero de crédito a corto plazo cada vez más común entre los dominicanos. Sin embargo, una pregunta que muchos se hacen es: ¿Son estos plásticos un aliado confiable o un enemigo astuto en el mundo de las finanzas personales?

Algunos las ven como una oportunidad para acceder a crédito de forma rápida y cómoda, mientras que otros las consideran la perdición misma de sus bolsillos. Entonces, ¿dónde radica la verdad? La respuesta yace en el delicado equilibrio entre aprovechar al máximo las ventajas que ofrecen estos fragmentos de plástico o caer en las trampas financieras que pueden conllevar un uso descuidado.

Por un lado, las tarjetas de crédito se presentan como una herramienta poderosa para mejorar el historial crediticio, abrir puertas a préstamos de vehículos, vivienda o negocio u otros para inversiones futuras y facilitar transacciones cotidianas. No obstante, en manos inexpertas o descuidadas, pueden convertirse en el peor enemigo financiero.

Según la guía básica para el manejo adecuado de las tarjetas de crédito, emitida por la Oficina de Servicios y Protección a los Usuarios Financieros (ProUsuario) bajo la Superintendencia de Bancos, la clave radica en el uso responsable y consciente que usted le dé.

Beneficios y riesgos
Aunque las tarjetas de crédito ofrecen beneficios como facilitar pagos diferidos, responder a emergencias financieras y mejorar el perfil crediticio del usuario, también es importante tener presente los riesgos inherentes. Caer en un ciclo interminable de deuda, sucumbir a compras impulsivas o exceder los límites financieros son solo algunas de las trampas que acechan a los desprevenidos.

En un país donde el salario cotizable promedio apenas roza los RD$30,000, resulta curioso observar cómo los límites otorgados por estas tarjetas pueden superar con creces las expectativas.

Con un 56.7% de tarjetas con límites no mayores a RD$50,000 y un 38.7% limitadas a no más de RD$25,000 mensuales, se revela una brecha entre la realidad económica del país y las tentaciones del crédito plástico. Así pues, en este mundo en donde las tarjetas de crédito brillan con luz propia, la decisión recae en cada individuo: ¿Será su aliado leal o su astuto enemigo financiero? La respuesta está en sus manos y en su habilidad para navegar por las aguas turbulentas del crédito moderno.

¿Dónde comenzar?
La clave radica en dominar los conceptos básicos que le guiarán hacia un manejo inteligente, maximizando así su potencial. El punto de partida es comprender la fecha de corte: ese día crucial en el mes en el cual la entidad financiera registra y consolida sus gastos de los últimos 30 días para luego emitir su estado de cuenta.

Una vez que esa fecha ha pasado, comienzan a contabilizarse las nuevas transacciones, las cuales serán reflejadas en el próximo estado de cuenta generado el mes siguiente. Por otro lado, la fecha límite de pago brinda aproximadamente 20 días para saldar sus consumos sin incurrir en intereses, siempre y cuando se hayan realizado antes de la fecha de corte. De lo contrario, entrará en la esfera del financiamiento a través de su tarjeta de crédito, acarreando consigo el pago de intereses por sus compras, advierte.

El pago mínimo, una tentación en la que muchos caen, implica la guía básica que si se ve imposibilitado de saldar la totalidad de sus consumos en un mes determinado, al menos debe abonar el monto mínimo antes de la fecha límite. Es crucial tener presente que este pago mínimo no exime del cobro de intereses. Al contrario, dicho monto engloba no solo los intereses generados, sino también las comisiones, cargos y una parte del capital pendiente y vencido.

Continuar con esta práctica recurrente, alerta la entidad, de abonar solo el pago mínimo puede acarrear intereses tan elevados como el monto total originalmente consumido. En cuanto a los intereses, estos representan el costo que la entidad financiera impone al dinero prestado, expresado como una tasa anual y calculado sobre el saldo pendiente. Es importante destacar que las tarjetas de crédito suelen aplicar tasas de interés hasta tres veces superiores a otros préstamos al consumo.

Por último, el sobregiro se refiere a una cantidad predeterminada por la entidad emisora para permitirle seguir utilizando la tarjeta una vez ha excedido su límite establecido, generando cargos adicionales por dicho saldo negativo.

Recomendaciones para considerar

  1. Revisión. Siempre revise el estado de su cuenta, guardar los recibos de compra puede ayudar.
  2. Tenga una. Para un primer adquirente lo aconsejable es una sola tarjeta de crédito.
  3. Capacidad de pago. Es importante calcular su capacidad de pago para que no se exceda.
  4. Deudas. Si tiene deudas que no puede pagar no saque otra tarjeta para cubrirla.
  5. Evite los pagos mínimos. Las deudas crecen como bola de nieve, pague la totalidad cada mes.
  6. Anomalía. Verifique siempre las alertas automáticas por correo de consumo cada vez que la use, así podrá detectar cualquier anomalía.