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Los doce años de tensión en relación de Maduro con RD

En la tarde del pasado sábado, luego de que se confirmara el arresto de Nicolás Maduro, el presidente Luis Abinader manifestó que República Dominicana se encuentra en la disposición de colaborar con el restablecimiento de la democracia y la paz en Venezuela, al tiempo que recalcó que su gestión siempre se opuso a la proclama de Maduro como presidente, tras las elecciones de julio de 2024.

Las declaraciones de Abinader, tras el apresamiento de Maduro, es la última de las situaciones que se han presentado en los 20 años de relaciones, 12 desde que asumió la presidencia, entre el aún presidente de Venezuela y República Dominicana, que ha llevado a incluso la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambas naciones.

Maduro se encuentra preso en los Estados Unidos

“Quien se mete con Haití, se mete con Venezuela”
Maduro asumió la presidencia de Venezuela en 2013 tras la muerte de Chávez, y una de sus primeras interacciones con el país fue reprochar la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional que reafirmó los criterios para la obtención de la nacionalidad en República Dominicana.

El fallo fue visto por el gobierno venezolano como un “ataque” a los migrantes haitianos.

“Nosotros somos hermanos incondicionales del pueblo de Haití, y el que se meta con el pueblo de Haití se metió con el pueblo venezolano”, manifestó en esa oportunidad.

Aunque las declaraciones de Maduro no cayeron muy bien dentro de las autoridades dominicanas, el mandatario venezolano fue invitado a participar en la segunda toma de posesión de Danilo Medina como presidente, en agosto del 2016.

Medina fue quien dio inicio al enfriamiento de las relaciones diplomaticas con Maduro.

Su presencia en el país en esa oportunidad generó muchas expectativas, ya que los reclamos de represión desde su Gobierno se habían esparcido entre toda la región, al igual que los migrantes venezolanos, que comenzaban aumentar en número en múltiples países, incluyendo República Dominicana.

Otro esfuerzo de diálogo
Unos meses después, en enero del 2017, Maduro realizó su última visita al país, para participar en la Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Entre 2017 y 2018, Medina volvió a presentar a República Dominicana como sede para un diálogo entre la oposición venezolana y el Gobierno de Maduro, a los fines de que se permitan unas “elecciones libres” en ese país, debido a que la creciente tensión entre ambos bandos habían provocado disturbios en las calles.

Los reportes señalan que, por varios meses, desde la Cancillería, el presidente dominicano junto al ministro de Relaciones Exteriores y el ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, mediaron entre gobierno y oposición, pero sin éxito, debido a que nunca se ofrecieron las garantías necesarias para una participación justa y equilibrada en las elecciones, imponiéndose Maduro con facilidad para un segundo período que fue desconocido por la mayoría de países.

Entre los que desconocieron la imposición, estuvo República Dominicana que entonces varió su línea pasiva por una de reiterada votación contra Venezuela en los foros internacionales, como la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), lo que puso fin a la relación política con los gobiernos chavistas.

La reacción de Maduro fue recordar que Juan Bosch, fundador del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), organización a la que pertenece Medina, nunca traicionó ni tuvo miedo a amenazas “imperialistas”; insinuando que la variación en el voto dominicano se debía a la presión de Estados Unidos.

Ruptura de relaciones
Desde ese momento, las relaciones diplomáticas entre Venezuela y República Dominicana fueron frías y, con la llegada de Luis Abinader a la Presidencia, se tornaron aún más tensas debido al retiro del embajador en Caracas y colocando un “encargado de negocios” para supervisar la misión.

El presidente Abinader y Maduro se reunieron en Cuba en 2023

Durante los primeros cuatro años de Abinader, el jefe de Estado dominicano se mantuvo abogando por la celebración de elecciones “democráticas y libres” en Venezuela. Esos comicios se celebraron en julio del 2024, sin embargo, Maduro fue declarado como el vencedor por la Comisión Nacional de Elecciones (CNE), sin publicar las actas electorales, como reclamaba la oposición.

Múltiples países, incluyendo República Dominicana, no reconocieron la victoria de Maduro, lo que llevó a una ruptura total en las relaciones y a la eliminación de los vuelos directos entre ambas naciones.

La ruptura fue seguida por la gestión de las autoridades dominicanas de facilitar la incautación de dos aviones del régimen chavista; además, el gobierno de Abinader recibió en el país al opositor Edmundo González, describiéndolo como ganador de las elecciones venezolanas.

República Dominicana entregó los aviones incautados a Estados Unidos durante una visita del Secretario de Estado de esa nación, Marco Rubio; posteriormente no invitó a Venezuela a la pospuesta Cumbre de las Américas y declaró como organización terrorista al Cartel de los Soles.

La última vez
El último encuentro de Maduro con un presidente dominicano fue con Luis Abinader en el marco de la Cumbre Sur-Sur en La Habana, Cuba, en septiembre del 2023.

“Seguimos fortaleciendo nuestros vínculos de apoyo bilateral con Luis Abinader Presidente de República Dominicana. Encaminados hacia el desarrollo y la articulación perfecta de planes sustentables que garanticen más bienestar y Paz para nuestras naciones”, posteó Maduro aquella vez en su cuenta de la red social X.

Cómo canciller y mediación con Leonel
Las primeras interacciones de Maduro con República Dominicana ocurrieron cuando éste fungió como canciller de Venezuela en el Gobierno de Hugo Chávez.

Durante la cumbre de Grupo Río en el 2008, los presidentes Álvaro Uribe (de Colombia) y Hugo Chávez protagonizaron un duro enfrentamiento verbal, el cual dio como resultado la suspensión temporal de las relaciones entre esos dos países.

Nicolás Maduro fue canciller de Venezuela durante la última gestión de Gobierno de Leonel

En procura de propiciar una “solución”, el entonces presidente dominicano, Leonel Fernández, se ofreció como mediador y ya para 2010 había programado encuentros con autoridades de ambas naciones.

Luego de reunirse con Uribe en Colombia, Maduro tenía pautado viajar hacia República Dominicana para reunirse con Fernández. Sin embargo, la reunión no se escenificó en la fecha prevista (nueve de marzo) y al contrario desde el Gobierno de Venezuela se envió un despacho de prensa en donde planteaba que no se sentían a gusto con las diligencias diplomáticas que desplegaba el entonces mandatario dominicano. También la administración chavista consideró las gestiones de mediación de Fernández como parte “de una agenda inconsulta y unilateral”.

De la misma manera, desde la cancillería se comunicó que reconocían a Fernández como mediador y que no estaba autorizado a ir a la frontera entre Colombia y Venezuela (acción que hizo al visitar Colombia días antes).

Varios días después, el propio Maduro calificó de “excelente” la relación con República Dominicana.

La visita de Maduro al Palacio Nacional no se produjo hasta un mes después de su fecha original, aunque durante la reunión bilateral no se abordó el tema Colombia, enfocándose más en comercio, energía y lucha contra las drogas.

Tan solo un mes después, el entonces canciller venezolano estaría en tierras dominicanas otra vez, cuando fue parte de la delegación oficial que acompañaba a Chávez en su visita a República Dominicana. Fue durante ese encuentro en que se concretó la adquisición por parte de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) del 49 % de las acciones de la Refinería Dominicana (Refidomsa) al pagar al Gobierno dominicano 131 millones de dólares.

En esa fecha, Maduro rubricó un acuerdo bilateral con su entonces contraparte dominicana, Carlos Morales Troncoso, para la agenda antinarcóticos.