SIN DESPERDICIO!!!
Homilía del Te Deum en honor del 213 aniversario del natalicio de Juan Pablo Duarte
Bajo la mirada de Dios nos reunimos para conmemorar el 213 aniversario del natalicio de quien fuera, no solo el forjador de nuestra nacionalidad, sino un hombre de profunda fe y virtud cívica: Juan Pablo Duarte. Y lo hacemos a la luz de la Palabra de Dios, que hoy, providencialmente, nos habla de liderazgo, de unidad y de la lucha contra el mal que divide.
En la primera lectura, del segundo libro de Samuel (Sam 5), vemos un momento cumbre en la historia de la salvación: todas las tribus de Israel acuden a David en Hebrón y le expresan lo siguiente: "¡Hueso tuyo y carne tuya somos!" Esto es el reconocimiento de una identidad común. David no se impone por la fuerza bruta, sino que es reconocido por su pueblo y ungido por Dios para "pastorear".
¡Qué imagen tan potente para nosotros hoy! Juan Pablo Duarte soñó con que los dominicanos pudiéramos decirnos unos a otros: "Hueso tuyo y carne tuya somos". Soñó una nación unida, no por el miedo, sino por el amor a la libertad y a la justicia. Pero, ¿somos hoy ese cuerpo unido?
El Evangelio de Marcos (Mc 3) nos presenta una advertencia terrible: "Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede subsistir". Jesús es acusado de expulsar demonios con el poder del jefe de los demonios. Los escribas, ciegos por la malicia, llaman mal al bien y bien al mal. Esta es la raíz de la blasfemia contra el Espíritu Santo: la cerrazón total a la verdad, el negarse a llamar a las cosas por su nombre.
Hermanos, la corrupción es esa división que amenaza con derrumbar nuestra casa. La corrupción no es solo un delito legal; es una herejía cívica y un pecado mortal social. Como nos enseña el magisterio y recordaba el Papa Francisco en Fratelli Tutti, la política no debe someterse a la economía ni estar al dictado de una eficiencia sin valores. Cuando el servidor público pierde el norte del servicio, la casa se divide y corre peligro de ruina.
Hoy, ante la memoria del Patricio, nuestro compromiso no puede ser de meras ofrendas florales. Como su obispo, les exhorto a dos acciones concretas:
Primero, orar por quienes nos gobiernan. San Pablo nos lo manda y la prudencia lo exige. Oremos para que Dios proteja sus corazones de la codicia. La codicia es la idolatría del dinero. Pidamos al Espíritu Santo que ilumine a cada funcionario, desde el más alto magistrado hasta el servidor municipal más humilde, para que entiendan que su cargo no es un botín de guerra.
Parte de la homilía pronunciada por el Obispo Ramón Alfredo De la Cruz Baldera con motivo del 213 aniversario del Natalicio de Juan Pablo Duarte, padre de la patria.
En TELENORD hacemos un llamado para que está homilía, SIN DESPERDICIO, sea aplicada en la práctica.