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“Entre habichuelas y cámaras: el teatro político de cada año”

Cada año, con la Pascua llega una escena tan predecible como cuestionable: los políticos que han estado ausentes el resto del año aparecen de repente con bolsas de frijoles, kits básicos de primeros auxilios y botellas de agua. Para muchas personas, lo que intentan vender como un acto de solidaridad en la ciudad no es más que un caso obvio de oportunismo.

La realidad es incómoda, pero clara. Aquellos que tienen la tarea de legislar, supervisar la regulación y gestión de los recursos públicos parecen descuidar sus deberes durante meses para volver en ocasiones tan vitales con una asistencia escasa incapaz de aliviar los problemas sistémicos que aquejan a la población. ¿Cuándo se ha considerado una forma de participación social sustituir programas públicos efectivos con transferencias temporales? Tal práctica promueve una cultura de ayuda que ata a las comunidades a un sistema de dependencia.

En lugar de fomentar soluciones duraderas, como el acceso a la atención médica, empleos decentes o niveles de educación dignos, la lógica de distribuir artículos básicos (por ejemplo, alimentos) puede usarse para llenar brechas temporales en el sistema, con poca efectividad a largo plazo.

Aún más grave, tales actos suelen estar precedidos por una intención visible de autopromoción. Cámaras, redes sociales y equipos de comunicación convierten lo que debería ser un verdadero acto de buena voluntad en una campaña de marketing político. Las necesidades de las personas se convierten en herramientas de visibilidad. Es más que simples gestos simbólicos en ciertas fechas lo que los ciudadanos merecen.

En cambio, se les debe un representante que trabaje de manera constante, sea responsable y siga una política que haga más felices las vidas de los ciudadanos durante todo el año. La verdadera solidaridad no se mide en bolsas distribuidas durante la Pascua, sino en decisiones responsables tomadas a lo largo del tiempo.

Creo que hasta que eso se rompa, es justo preguntar si hay algún compromiso real con el bienestar colectivo o si tales acciones son simplemente la conveniencia política del momento.