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León XIV cumple un año de pontificado y consolida su estilo aunque no exento de polémica

Un año después de la muerte del papa Francisco, fallecido el 21 de abril de 2025, Lunes Santo, tras doce años de pontificado, la Iglesia católica hace balance del primer ejercicio de su sucesor. Y es que Robert Francis Prevost fue elegido en la cuarta votación del cónclave el 8 de mayo de 2025. Cuando la fumata blanca se visibilizó a las 18:10 de la tarde, Prevost se convertía en el primer papa agustino y en el primer estadounidense en ocupar la silla de Pedro.

Doce meses después, León XIV ha consolidado aquella “paz desarmada y desarmante”en un pontificado de perfil propio: más discreto y medido que Bergoglio, pero capaz de hablar claramente cuando la situación lo exige, como ha ocurrido con el reciente choque inédito con el presidente estadounidense Donald Trump a propósito de la guerra con Irán, conflicto que ha llevado al primer Papa nacido en Estados Unidos a defender la paz frente al líder de su propio país.

La última Pascua de Francisco y el cónclave que sorprendió al mundo
Considerado próximo a su predecesor pero con un perfil más conciliador entre las distintas posiciones de la Iglesia, el nuevo cabeza de la Santa Sede tomó el solideo blanco en una época de acerbas disputas ideológicas en el seno de la Iglesia y de convulsiones internacionales. Francisco, visiblemente debilitado por una neumonía bilateral, ofreció su última bendición Urbi et Orbi en el Domingo de Pascua, el 20 de abril de 2025.

Fallecía pocas horas después, el lunes 21 de abril a las 7:35 de la mañana, a causa de un derrame cerebral y colapso cardiovascular. Fiel a lo que había sido su pontificado, Francisco rompía una última tradición el sábado 26 de abril al no ser enterrado en la basílica de San Pedro, sino en Santa María la Mayor, muy cerca del retablo Salus Populi Romani, ante el que tantas veces había acudido a rezar (especialmente, antes de sus viajes apostólicos).

Tal como ha podido confirmar Vida Nueva por el relato de quienes participaron en la elección, el cónclave se desarrolló de forma fluida, sin que Prevost tuviera un contrincante que pudiera bloquear su designación. Fueron 107 votos los que recibió el religioso agustino en la cuarta y definitiva votación, respaldado por el 80% de los electores. Las primeras palabras del primer Papa estadounidense desde la logia central de San Pedro marcaron el tono de lo que vendría: “Esta es la paz de Cristo resucitado, una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante”.

De la prudencia al pulso firme: León XIV ante un mundo en guerra
Durante este primer año, León XIV se ha presentado como un pontífice que apuesta por la unidad en la Iglesia y con otras confesiones cristianas, pero sin romper con las reformas implantadas por Bergoglio. Lo haría, eso sí, con un estilo más pausado y controlado. Y es que, mientras Francisco pivotaba con llamativa naturalidad sobre los grandes temas sociales —inmigración, ecología, periferia—, León XIV ha puesto el acento en la unidad interna de la Iglesia, en el rigor institucional y en una comunicación más contenida.

De hecho, desde los primeros días de pontificado León XIV ya subrayó que la sinodalidad, gran herencia de Bergoglio, no iba a quedar en suspenso. En su primer discurso ante el Colegio Cardenalicio, el papa dejó claro que quería “renovar juntos la plena adhesión a ese camino” trazado por el Concilio Vaticano II y continuado por Francisco en Evangelii gaudium. En enero de 2026 convocó un consistorio extraordinario con más de 170 cardenales para abordar precisamente el gobierno de la Iglesia, la sinodalidad y la liturgia.

En materia de nombramientos, León XIV confirmó a la hermana Raffaella Petrini como secretaria general del Gobernatorato del Estado de la Ciudad del Vaticano, convirtiéndola en la mujer con mayor rango dentro de la administración vaticana, y ratificó a Simona Brambilla al frente del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada, otro de los avances femeninos iniciados por Francisco. Una apuesta por la presencia de la mujer en el gobierno eclesial que, sin embargo, no incluye la ordenación sacerdotal ni, por ahora, el diaconado.

Un cambio de estilo respecto al papa Francisco
La diferencia más visible con Francisco no está en la doctrina, sino en el temple. Prevost es un hombre muy discreto, que rara vez concede entrevistas y evita a toda costa el protagonismo mediático. Así, donde Bergoglio convertía cada vuelo en rueda de prensa y cada llamada telefónica en titular, León XIV prefiere el silencio institucional. Se trata de un papa “sobrio, dialogante, reflexivo y que rehúye dar titulares a los medios informativos”. Pero es también un pontífice de gestos. De hecho, no ha llegado a instalarse en la Casa Santa Marta —símbolo de la cercanía popular de Francisco— para pasar a vivir, de nuevo, en el Palacio Apostólico, un gesto leído por muchos como un regreso deliberado al estilo institucional del papado.

El foco temático también ha cambiado. Francisco colocaba la inmigración, la ecología y las periferias en el centro de cada discurso, mientras que León XIV va más –aunque sin olvidar la centralidad de los pobres- hacia la unidad interna de la Iglesia. En su primer consistorio extraordinario, convocado en enero de 2026 con más de 170 cardenales, lo resumió en una máxima: “La unidad atrae, la división dispersa”. Como apuntaba este análisis de Vida Nueva, Prevost “se ajusta como un guante con un estilo más conciliador, sinodal y dialogante que ayudará a la reunificación de una preocupante polarización”. Menos profecía hacia fuera, más consolidación hacia dentro.

“No le tengo miedo a Trump”: el choque que marca el primer año
Sin embargo, aunque León es más discreto, todo el tema de Trump ha hecho que el pontífice se haya manifestado. De hecho Trump lo ha “atacado” por redes. Y esto, si bien no ha roto el perfil discreto del nuevo pontífice, sí que lo ha convertido en uno de los pocos visibles a nivel internacional a quienes no les ha temblado la mano a la hora de responder al mandatario estadounidense.

El choque estalló el 7 de abril, cuando León XIV calificó de “inaceptable” la amenaza de Trump de acabar con “toda una civilización” en el contexto de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Trump respondió en su red social Truth Social, calificando al papa de “débil” y “pésimo en política exterior”.

La respuesta del pontífice llegó desde África, en plena gira internacional: “No, no le tengo miedo a la administración Trump. No somos políticos, no vemos la política exterior desde la misma perspectiva, sino como constructores de paz”, decía el Papa.

Días antes, en su discurso en Camerún, había sido aún más directo, al señalar, aunque sin mencionar directamente a nadie, que “el mundo está siendo asolado por un puñado de tiranos”. La situación escalaba hasta tal punto que, cuando está a punto de cumplirse un año de su pontificado, el secretario de Estado Marco Rubio viajará a Roma para reunirse con León XIV en lo que fuentes vaticanas describen como un intento de “descongelar” las relaciones.

El legado de Francisco, un año después
Claramente cercano a Francisco e identificado con sus iniciativas reformistas, León XIV acompañó al pontífice en varios de sus viajes apostólicos y participó en las sesiones del Sínodo de Obispos. La sinodalidad continúa, la atención a los pobres también, y la cuestión de la pederastia —asignatura pendiente de ambos pontificados— sigue sobre la mesa. El papel de la mujer en la Iglesia, con nombramientos como el de Simona Brambilla, avanza en los órganos de gobierno, aunque con límites doctrinales claros.

Lo que sí marca una diferencia de fondo es el tono. León XIV no busca el titular fácil ni la provocación pastoral que caracterizó a Bergoglio. Su apuesta es por la solidez institucional y la unidad, incluso a costa de un menor protagonismo mediático.

Sin embargo, uno de los gestos más reveladores de esa continuidad llegó en octubre de 2025, cuando León XIV publicó ‘Dilexi te’, su primera exhortación apostólica. El documento tenía una historia detrás: Francisco estaba preparando, en los últimos meses de su vida, una exhortación apostólica sobre el cuidado de la Iglesia por los pobres y con los pobres, y León XIV decidió hacerla suya añadiendo algunas reflexiones propias.

El resultado fue un texto que cimenta la opción preferencial por los pobres como pilar de la Iglesia y no como un anexo, denunciando la “ceguera y crueldad” de quienes creen que ser pobre es “una elección” y rechazando la “pastoral de las élites”. “Para nosotros cristianos, la cuestión de los pobres conduce a lo esencial de nuestra fe”, escribe el pontífice. Un primer documento magisterial que, más que marcar una ruptura, tendió un puente explícito con Bergoglio.

Los primeros viajes del Papa León XIV en 2026
África, la primera gran gira internacional
El 25 de febrero, la Santa Sede confirmó que el pontífice realizaría una gira por África del 13 al 23 de abril, pasando por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. Fue en ese viaje donde protagonizó el cruce más tenso con la administración estadounidense, respondiendo desde el avión a las críticas de Trump con la firmeza que pocos esperaban de un papa que hasta entonces había optado por la discreción.

España espera la llegada de León en junio
A la espera de los últimos cambios que introduzca la Santa Sede, ya existeun detallado plan de viaje con el que trabajan los organizadores del viaje apostólico a España prevista del 6 al 12 de junio. La agenda incluye Madrid —con una vigilia con jóvenes en la Plaza de Lima y una misa en Cibeles el día del Corpus Christi—, una intervención histórica ante el Congreso de los Diputados el 8 de junio, siendo el primer papa en dirigirse al hemiciclo español, y una jornada en Barcelona que tendrá como epicentro la basílica de la Sagrada Familia, donde bendecirá la nueva torre de Jesús coincidiendo con el centenario de la muerte de Gaudí. El viaje concluirá en Canarias, donde León XIV retomará el sueño migratorio que Francisco no pudo cumplir.

El cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, dejó claro que se trata de “una iniciativa personal del Santo Padre”: “El Papa quiere ir a España. Es el Papa el que ha ido llamando a unos y a otros, mostrando sus prioridades”.

León XIV habla menos, pero sigue hablando con firmeza. No teme a los gobernantes, pero tampoco busca el enfrentamiento como método. Su desafío en este segundo año es honrar el legado de Bergoglio y construir puentes sin romper la unidad de una Iglesia que, doce meses después del cónclave, todavía está aprendiendo a reconocerse en su nuevo pastor.