Dos apagones generales en menos de cuatro meses sacuden la gestión eléctrica del gobierno de Abinader
Santo Domingo.- Durante la actual administración del Presidente Luis Abinader en agosto de 2020, la estabilidad del sistema eléctrico volvió al centro del debate público tras registrarse dos apagones generales de alcance nacional en un período de poco más de tres meses.
Ambos eventos afectaron a toda la República Dominicana y reavivaron cuestionamientos sobre la infraestructura energética, la gestión del sistema eléctrico y los planes de modernización del sector.
Primer apagón nacional: noviembre de 2025
El 11 de noviembre de 2025, el país quedó completamente a oscuras tras una falla que provocó la salida total del sistema eléctrico interconectado. El apagón impactó hogares, comercios, hospitales, industrias y el transporte.
Las autoridades informaron que equipos técnicos trabajaron de inmediato para restablecer el servicio de manera gradual. Sin embargo, el evento generó pérdidas económicas y obligó a activar protocolos de contingencia en distintos sectores productivos.
Especialistas en energía señalaron que la caída total del sistema evidenció vulnerabilidades en la red de transmisión y en los mecanismos de protección ante fallas críticas.
Segundo apagón: febrero de 2026
El 23 de febrero de 2026, apenas 104 días después del primer evento, se produjo un segundo apagón general. La repetición de un fallo de esta magnitud en un período tan corto intensificó el debate público y político.
El Gobierno explicó que la interrupción respondió a una situación técnica específica dentro del sistema eléctrico nacional. No obstante, distintos sectores empresariales y sociales exigieron mayor transparencia sobre las causas y reclamaron acelerar las inversiones en modernización energética.
Impacto y reacción pública
Los dos apagones nacionales marcaron un punto de inflexión en la discusión sobre la seguridad energética. Aunque la República Dominicana no registraba apagones generales desde 2015, estos eventos devolvieron la atención a la fragilidad estructural del sistema.
Analistas destacan que un apagón total no solo afecta el suministro de electricidad, sino también servicios esenciales como telecomunicaciones, agua potable, salud pública y operaciones financieras.